Mas Getafe publica un reportaje sobre Ágora.

El número 20 de MasGetafe (19 de junio de 2013) ha publicado un artículo sobre Ágora firmado por Susana Zorraquino. Este es el texto del mismo:

Agora, a mano izquierda en la calle Hernán Cortés

masgetafe1Productos de Marinaleda, ropa para necesitados, actividades culturales y sede de colectivos conviven  en armonía en este centro autogestionado

Rojo, amarillo y morado. Una bandera republicana colocada en el balcón de un edificio de tres plantas en la calle Hernán Cortés, en La Alhóndiga, identifica el Centro Agora.  Productos hechos y enlatados en Marinaleda, comercio justo, recogida y entrega de ropa para los más necesitados de la mano de Cambalache, actividades culturales y sociales, desde charlas, a teatro pasando por música, pintura creativa o exposiciones, cursos de yoga, meditación o biodanza, sede para asociaciones, colectivos, y también partidos y sindicatos, como Marroquíes en España, el 15-M, EQUO o CGT, y casa también de la Junta Republicana de Getafe y de la Unidad Cívica por la República  a nivel nacional.

Agora “es un centro abierto a todas las actividades sociales, alternativas, de solidaridad y de otra forma de ver el mundo. Es un espacio de libertad, de encuentro entre hombres y mujeres que no estamos de acuerdo con la cultura dominante”, explica Manolo Espinar, su presidente. Apuesta por la cultura de la solidaridad frente a la de la competitividad. Agora es un centro autogestionado donde todos echan mano de la aspiradora y el trapo y en el que todos encuentran debate, reflexión, discusión. “Este espacio es como un pulpo, donde cada uno está en su brazo pero sabemos convivir”. Cuando se reúne la Junta Republicana de Getafe, por ejemplo, “puedes ver desde compañeros del PSOE a los del POSI”. Y la forma de funcionar, como anota Espinar, “es muy sencilla”. Periódicamente se reúne lo que “de forma simpática” llaman grupo motor. Hay acciones que las desarrollan de forma conjunta todos los grupos y otras a nivel colectivo. Se pide sala, se anota en el calendario… Y así ha llegado a dar una charla el diputado Alberto Garzón, han tocado unos músicos de Gaza —”también es un espacio internacionalista”—, se han presentado varios libros, ha habido un recital de poesía erótica o se hizo un acto cuando murió Malagón, el falsificador oficial del PCE, entre otros.

Los viernes, mujeres, hombres y niños de diferentes nacionalidades acuden a por ropa; los jueves, productos de comercio justo; periódicamente hay un grupo de jóvenes que ensaya con sus guitarras en una sala que han insonorizado con cajas y dan clases a niños; se dan masajes por 5 euros o trueque… La filosofía no es otra que hablar, compartir “y aprender”, porque además, como subraya Espinar, “aquí convivimos viejos y jóvenes y todos nos enseñamos cosas. Ahora tenemos que estar con las nuevas tecnologías…”, comenta entre risas. Hay muchas llaves repartidas de este centro; para todos aquellos que tienen una actividad continuada. Si no, Solé Berrocoso (15-M, PAH y Agora) u otra persona está para abrir. Y también, a modo de las sociedades gastronómicas del País Vasco, hay una cocina. “José Valentín [el secretario de Agora] está jubilado, trabajaba en Cepsa y viene todos los meses aquí con su peña; la gente de la cooperativa de consumo lo mismo, el otro día se prepararon unos judiones”, cuenta como curiosidad el presidente. Y 80 vecinos de Marinaleda comieron ahí cuando pasaron por Madrid.

Como asociación

El centro Agora lleva funcionando desde febrero del año pasado. “Procedemos de otras asociaciones”. Espinar, por ejemplo, hizo mudanza desde Leganés a La Alhóndiga con sus cosas, sus ordenadores y sus 100 sillas de la asociación Cultura, Paz y Solidaridad. “Venimos de distintos estamentos de la izquierda”, anota Alfonso Carmona, el tesorero, quien señala que antes de abrir el centro “estuvimos discutiendo mucho sobre el respeto y la convivencia”. PreCapturasentaron un proyecto y el propietario del edificio (Fogesa) cedió las instalaciones. Agora se constituyó también en asociación “para tener un paraguas legal de toda esta actividad”. Los socios, que son ahora alrededor de sesenta, abonan una cuota de 5 euros al mes (los parados no) para poder así pagar recibos y mantener el centro. Tienen wifi y teléfono. “También queremos que la gente sienta una vinculación, que no sea solo un sitio por donde pasas. Hacerte socio implica compromiso”, apunta Antonio Suárez, de este grupo motor.

Como asociación, el siguiente paso es “la cohesión” de todos los grupos. Y también pronunciarse. “Es verdad que como asociación todavía no hemos dicho una palabra. Queremos mimar el proceso. Cuando digamos algo será porque todos se sientan identificados”, porque como concluye el presidente: “Tenemos una vocación: queremos cambiar las cosas”.

 

Susana Zorraquino

/ Foto: Floren Herrón

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Acerca de agoragetafe

Asociación cultura y solidaridad
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